Beder-Quintela: El temor a perder todo

El jueves pasado, Ariel Puy Soria le envió un mensaje a Ernesto Pérez, donde se habló de la necesidad de estar todos juntos. No fue un mensaje más, ya que el secretario le pidió al concejal que lo guardara debido que sería histórico.

 

Puy Soria retomó los contactos con el quintelismo, tras la autorización del gobernador, quien había retornado a la provincia, luego del encuentro con Aníbal Fernández.

 

Los contactos hasta el sábado se mantuvieron en reserva, con el propósito de preparar la cancha para que se formalice un encuentro entre los líderes de los dos sectores más importantes del peronismo.

 

Con Sergio Casas consagrado y un Beder Herrera con la duda de quién será el compañero de fórmula, pese a la presentación de una estrategia, los días pasan con un oficialismo que tiene el gran problema del crecimiento de Julio Martínez, quien ya no es por el efecto de las últimas PASO sino porque la sociedad lo ve como el posible sucesor.

 

Mientras Néstor Bosetti y su gente mediatizan el pedido para que sea el candidato a vice, que están en su derecho, el gobernador le surge el otro problema que el ministro de Infraestructura no une sino todo lo contrario. Por eso, la intentona que cambiar esa visión política cuando Bosetti se reunió con Quintela.

 

Así Beder Herrera recibió el reporte del ministro de su encuentro el jueves con el intendente y el avance de las negociaciones de Puy Soria con el viceintendente Armando Molina y el concejal Pérez.

 

Quintela se fue el viernes a los Llanos con las últimas novedades de los encuentros con el bederismo, al tiempo que un sector de su espacio lo entusiasmó para que avanzara en el mismo sentido con Julio Martínez, aunque no sabían del diálogo con el bederismo.

 

La Casa Rosada sabía de antemano que Santa Fé y Mendoza iba a ser duro para el peronismo, como ocurrió, ya que las peleas internas se transmitieron a la sociedad y el resultado fue claro: el radicalismo y el PRO se alzaron con las victorias, que tienen repercusión en La Rioja, ya que aquí están representadas por Fuerza Cívica Riojana.

 

Los sondeos son claros: Martínez puede ganar el domingo 5 de julio, el mismo día de la procesión de San Nicolás. El triunfo se daría en base al enojo de los votantes por la gestión, las peleas intestinas del oficialismo y especialmente por el mal momento económico que se vive. Es fácil darse cuenta, ya que La Rioja es la provincia en donde Cristina tiene el 70% de imagen negativa.

 

Así el camino se despejó para que el domingo Puy Soria se comunicara con Pérez, con el fin que le pasara la llamada de Beder Herrera con Quintela. Hablaron tras casi tres años lejos de contactos directos. Ese fue el primer corolario de las negociaciones entre los respectivos operadores, para que el PJ no tenga heridos afuera en las elecciones del 5 de julio.

 

En ese llamado, acordaron reunirse el lunes después de la visita de Daniel Scioli y especialmente no reflotar las rencillas locales ante la presencia de uno de los candidatos a presidente del peronismo. Por eso, Armando Molina y toda la plana mayor del quintelismo estuvieron en el aeropuerto con Beder Herrera para entregarle al bonaerense las llaves de la ciudad.

 

Tanto el bederismo como el quintelismo habían seguido de cerca las PASO mendocinas y santafesinas.

 

Luego de la partida de Scioli, Puy Soria le llamó a Pérez debido que se podía cristalizar la cumbre. Así sucedió porque a las 22 del lunes, Quintela llegó con Armando Molina a la casa particular del gobernador, en donde estaba el secretario de Tierras y el mandatario provincial.

 

Hubo un saludo de ocasión y luego quedaron solo Beder Herrera y Quintela. El gobernador sabía de la locura del intendente por su nieto, ya que lo ve en Twitter y los dos coincidieron en la necesidad de trabajar juntos por la unidad del peronismo.

 

Ya a esa hora, el justicialismo a pleno conocía que se estaba concretando la cumbre. Es más, el quintelismo había estado reunido en el hotel King para digerir el acercamiento con la Casa de Gobierno.

 

Previo a ese encuentro distendido, el gobernador había avalado también sumar el fin de semana a otro intendente enojado, como era el chileciteño Lázaro Fonzalida, hombre fuerte del peronismo de la Perla del Oeste. Así había demostrado que su estrategia es acoplar a todos para compensar el crecimiento opositor en la provincia.

 

El jueves podrían reunirse nuevamente el gobernador y el intendente, pero en forma oficial para enviar un mensaje al peronismo y la población en general. El armado de listas no estuvo dentro de ese diálogo, aunque ya lo habían hablado los operadores en torno a la conformación de la fórmula y el poder departamental, hasta las tres diputaciones nacionales.

 

Como siempre sucede con este tipo de acercamientos, hay heridos debido que esos eran los principales beneficiados con la pelea. Pero las encuestas mandan y hoy dicen que Beder Herrera y Quintela se necesitan. Si no hay unidad, el poder será de Fuerza Cívica Riojana.

Fuente: riojapolitica.com


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