El Gobierno quiere más velocidad en las causas contra Milagro Sala.

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En la Casa Rosada hay inquietud por la presión internacional para que la liberen. Pero apoyan al gobernador Morales.

La primera respuesta no necesita ninguna reflexión profunda: está incorporada hace tiempo en el manual macrista. Sale espontánea se consulte a quien se consulte por los pasillos de la Casa Rosada: “Vayan a Jujuy y pregunten quién es Milagro Sala”, dicen. Pero esa reacción dialéctica cambia cuando se indaga sobre la presión internacional para que liberen a la jefa de la Tupac Amaru.

En el Gobierno están preocupados y ya nadie lo oculta porque son los presidentes de otros países los que sacan el tema frente a Mauricio Macri.

Cerca del Presidente revelan que, para salir de la encerrona, la Justicia jujeña debería actuar más rápido en las causas que pesan sobre ella y que la comprometen aún más que el juicio que arrancó en las últimas horas por instigar a un escarche contra el actual gobernador, Gerardo Morales.

No es menos cierto que hay sectores del oficialismo que, a esta altura, preferirían ver a Sala en libertad. No lo van a admitir nunca públicamente, pero entre quienes priorizan ante todo la imagen internacional del Presidente circula la sensación de que se sacarían de encima un peso grande. Ese núcleo está convencido de que la presión que llueve desde el exterior no va a cesar. “Al contrario”, se anticipan.

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“Estamos en un foco de conflicto -asumen en Balcarce 50- del que no estamos seguros cómo salir. Pruebas contra Sala hay de sobra pero a veces la Justicia actúa con mucha lentitud y este es uno de esos casos”. Se refieren, claro, al rol que jugaron, entre otros, la organización Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y al grupo de trabajo de la ONU.

Frente al debate que reabrió el inicio del primer juicio contra la referente social jujeña, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, buscó bajar la tensión. “Es centralmente un problema del Poder Judicial de Jujuy. Y además es parte del aprendizaje del respeto institucional que tenemos que tener si tenemos por delante el enorme desafío de reconversión y de efectividad de las instituciones”.

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Con el mismo ánimo de enfriar la tensión, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, le dijo a Clarín que Milagro Sala “no es una enemiga”, aunque reconoció que “es un tema que nos ocupa y nos vamos a seguir ocupando con la Cancillería”. El ala política del Ejecutivo no parece muy convencida de qué podría pasar si el clima internacional escala en favor de Sala. “Por un lado tenemos a la Justicia que es lenta y por otro un aliado clave, como el gobernador, que ha dado una pulseada muy fuerte y no podemos dejarlo solo”, advierten.

Macri ya deslizó que las encuestas demuestran que en Jujuy la mayoría quiere a Sala presa. Pero aun quienes miran y confían en esos sondeos admiten que fue una frase desafortunada del Presidente.

Fuente: Clarín.com


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