Bendición de los óleos

En el marco de los actos litúrgicos por la Semana Santa se ofició anoche la Misa Crismal en la Catedral. En la ceremonia monseñor Marcelo Colombo bendijo los óleos sagrados que se utilizarán en la administración de los sacramentos del bautismo, confirmación y unción de los enfermos. El obispo estuvo acompañado del presbiterio quien renovó sus promesas sacerdotales.

 

Gran cantidad de fieles se convocaron ayer en la Catedral y Basílica San Nicolás de Bari para participar en la Misa Crismal,  que fue presidida por el obispo diocesano Marcelo Colombo.

Durante la ceremonia, que forma parte de los actos litúrgicos de la Semana Santa, se concretó la renovación de las promesas sacerdotales que los presbíteros hicieron el día de su ordenación, reafirmando su dedicación a Cristo y a la Iglesia.

Al respecto, Colombo expresó que “en esta misa anualmente se hace memoria de las consagraciones sacerdotales y del envío misionero que el Señor hizo de nosotros, tomar conciencia de ello nos exige preguntarnos sobre cómo hacerlo vivo y operativo en el presente, de esa mirada concreta depende la eficacia como servidores de la vida de nuestra gente”.

En el mismo sentido exclamó que “estamos llamados a mirar con confianza el horizonte de la misión unidos entre nosotros y a aquel que nos envió, nos esperan los pobres, los cautivos, los ciegos y oprimidos de hoy”.

A continuación el seminarista, Lucas Barroso fue admitido en las sagradas órdenes del diaconado y del presbiterado. Luego monseñor dirigió unas palabras a los fieles acerca del sentido de la Semana Santa.

“En esta celebración del sacerdocio de Cristo como comunidad cristiana estamos invitados a volcar nuestras miradas sobre Él, en estos días evocamos con emoción su entrega que nos salvó y   al contemplarlo estamos llamados a acercarnos y a no dejarlo solo, a dar vida con Él”, dijo.

Asimismo, subrayó que “las imágenes en estos días nos ponen frente a su cuerpo lastimado y despreciado para ver más allá de su persona, para reconocer el dolor y sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que sufren las consecuencias de las heridas de la vida misma, de las inclemencias del tiempo como son nuestros hermanos de las provincias inundadas y de las víctimas de los planes y ajustes económicos”.

“Mañana (por hoy) caminaremos con Cristo su Vía Crucis, que esa sea la oportunidad de hacer nuestros los pasos inciertos y sufrientes de tantos hermanos, ellos buscan trabajo, buscan ser reconocidos en su dignidad como hijos e hijas de Dios; la multitud de crucificados de hoy nos piden ser cireneos reales en un tiempo que reclama más protagonismo cristiano, más participación, la conciencia de ser enviados y la de sentirnos buena nueva para el pueblo”, añadió.

Y concluyó diciendo que “mis queridos hermanos y hermanas les deseo una feliz pascua de resurrección, fuimos salvados por el amor de un Dios que se dejó crucificar para rescatarnos, pero Él vive, su triunfo es el nuestro, por eso la alegría de la pascua que nos lleva a anunciar a Cristo presente entre nosotros y de los pueblos, de hacernos responsables de la vida fraterna y solidaria de los hermanos, deseo que Él llene nuestras vidas con las energías de su corazón generoso y valiente”.

Seguidamente se realizó la bendición de los oleos de la unción de los enfermos y de los catecúmenos, como así también la del Santo Crisma, que representa el mismo Espíritu Santo, que será utilizado sobre los bautizados, confirmados, obispos y presbíteros.


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